"DEJA QUE SEA DIOS QUIEN TE LEVANTE"

La bendita palabra Del Señor  dice lo siguiente en Salmos 61:1-3 "Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.  Porque tú eres mi refugio"   Queridos hermanos y amigos, a estas alturas de nuestra vida como cristiano, a muchos se nos olvidó la situación que estábamos antes de venir a los pies de Cristo.  Se recuerda usted de aquellos estudios que tuvimos en los cuales mencionamos a todos los personajes de la Biblia que vinieron desesperadamente a Cristo porque había una piedrita en sus zapatos; porque había una situación que nos quitaba la vida y no teníamos otra alternativa más que buscarlo. A nosotros nos suele suceder lo mismo. Ya conocimos a Cristo, resolvimos nuestro problema y ahora nos volvemos a apartar de Él, pero hasta que volvemos a tocar fondo nos recordamos de Dios y empezamos a hacer promesas como las primeras que nunca cumplimos. Los apuros en la vida y las angustias que pasamos, son las armas que Dios utiliza para volvernos atraer hacia a Él.  No hemos entendido que mientras más nos alejamos de Dios. Los niveles de peligro crecen a medida que nos separamos de Él y nos convertimos en presa fácil de caer en diversidad de situaciones. los versículos del Salmo que leímos; Nos muestra no solamente los deseos de David de clamar a Dios, o de buscar a Dios en una sincera oración, sino que también nos enseña su determinación en hacer compromisos que le aseguren que nada ni nadie se podrá interponer entre ellos dos. Queridos hermanos, es muy probable que esto sea lo que algunos de nosotros necesitemos para no tomar a la ligera nuestra Fe.  Quizá por eso es que siempre alcanzamos mitades de todo en la vida y nunca las cosas enteras que Dios tiene destinado para nosotros. Mis amados, Dios no nos quiere ver medio felices, no nos quiere medio bendecir, no quiere que nosotros medio le sirvamos. Dios quiere manifestarse en nuestras vidas en su máxima expresión. Cuando comencé a leer este salmo, me di cuenta que este salmo comienza con lágrimas. "Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece (desmayar)" Queridos hermanos y amigos usted y yo sabemos que hay cosas que pasan a diario en nuestras vidas que nos producen un dolor en el corazón que hace que desmayemos. Hace que sintamos que nuestro corazón palpita más lento. Pero tenemos que aprender que pase lo que pase, entendamos o no lo que estamos viviendo. Nos guste o no, nosotros no podemos desmayar, y que allí es cuando más fuertes tenemos que ser. ¿Porque?  Porque Cuando hubiere personas que fácilmente se desmoronan,  Dios nos tiene allí para ayudarles y dejar que se apoyen en nosotros. Romanos 15:1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 2 Corintios 12:10  Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.   Querido hermano y amigo yo le aconsejo, que cuando estemos por desmayar por la cantidad de pruebas y lo pesado de las cargas que llevamos, dejemos que sea Dios quien nos levante. Esa fue la razón por la cual Jesucristo  dijo: en Mateo 11:28-29  "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;"  Queridos hermanos, si has pensado o sientes  desfallecer. Ven A Cristo, Él es la Roca que te salva. Dios te bendiga.




Su Servidor a los pies de Cristo
Apostol Edwin Johnny Escobar Sr.